Sudán sentenció a muerte a 27 oficiales de inteligencia por la tortura y muerte de un maestro

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Un tribunal sudanés condenó a muerte este lunes a 27 miembros del servicio nacional de inteligencia por la tortura y el asesinato de un maestro detenido en febrero durante las protestas que llevaron al derrocamiento del ex presidente Omar al-Bashir. Fue la primera vez que los tribunales dictaron condenas por represión de manifestaciones en los meses anteriores y posteriores a la caída de Bashir en abril.

Trece acusados fueron condenados a prisión y otros cuatro fueron absueltos en el veredicto, que podría enfrentar varias etapas de apelación.

La muerte del maestro Ahmed al-Khair en la ciudad oriental de Khashm al-Qirba se convirtió en un punto de reunión durante 16 semanas de protestas contra el gobierno de Bashir.

La familia de Khair dijo que los funcionarios de seguridad inicialmente afirmaron que había muerto por envenenamiento, aunque días después una investigación estatal descubrió que había muerto por heridas de golpes.

Cientos de personas se manifestaron fuera de la corte en Omdurman, donde se emitió el veredicto el lunes, algunos ondeando banderas nacionales o sosteniendo fotografías de Khair.

La caída del régimen

Militar, islamista, presidente autoritario, rey de los petrodólares o criminal condenado. El exjefe de Estado sudanés Omar al Bashir, condenado en la segunda semana de diciembre por corrupción, ha mostrado diferentes rostros durante los 30 años en los que gobernó con mano dura su país. Conocido por sus bailes en público, siempre fue un hombre seguro de sí mismo que asumió sin dudar sus posturas políticas.

Pocos días después del pasado 11 de abril, tras haber sido destituido por el ejército bajo la presión de las manifestaciones en la calle, Al Bashir todavía daba discursos a la muchedumbre con su bastón y su turbante en la cabeza. Para la opinión internacional, el exdictador de 75 años, que aplastó sin piedad cualquier tipo de rebelión u oposición desde que llegó al poder en 1989 con un golpe de Estado, es ante todo un criminal en busca y captura.

A partir de 2003, en el conflicto de la provincia de Darfur, las milicias árabes pro-régimen Janjawid aterrorizaron a la población. Según la ONU en Darfur murieron 300.000 personas y hubo 2,5 millones de desplazados.

En 2009, la Corte Penal Internacional (CPI) lanzó una orden de captura contra él por “crímenes de guerra y contra la humanidad” en Darfur, y en 2010 añadió la acusación de “genocidio”.

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