Tras la tensión por Hezbollah, Israel no manda a nadie a la asunción de Alberto

Insurgencia y Terrorismo

El gobierno israelí iba a mandar al ministro Akunis pero canceló el viaje. Sabina Frederic se había negado a calificar a la organización como “terrorista”.

 

El gobierno de Israel no enviará a ningún emisario a la asunción presidencial de Alberto Fernández en medio de la tensión por la resistencia del kirchnerismo a referirse a Hezbollah como una organización terrorista. La futura ministra de Seguridad, Sabina Frederic, dijo esta semana a Ámbito que calificar al Hezbollah como una organización terrorista es “comprar un problema que no tenemos”.

El Gobierno de Israel había anticipado que para el martes próximo enviaría a un funcionario de segundo orden, el ministro de Ciencia, Tecnología y Espacio”, Ofir Akunis. Pero en una señal de molestia desde medio oriente anunciaron que dan marcha atrás.

El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, representa al ala dura de la política de su país, donde están furiosos con la decisión de Alberto Fernández de dar marcha atrás con el voto de Mauricio Macri para declarar a  Hezbollah organización terrorista. Ya existían resquemores con el kirchnerismo después del pacto con Irán.

Semanas atrás hubo un intento de realizar una charla telefónica entre el presidente Reuven Rivlin y Alberto, pero a pesar de que se trató de una idea propia de Israel, dieron marcha atrás y prefirieron esperar a ver qué ocurre con la posición argentina en los próximos meses.

Friederic había señalado que la determinación que tomó el gobierno de Mauricio Macri, que por decreto declaró a Hezbollah como terrorista, “fue una exigencia de Estados Unidos”. “El terrorismo es un problema de los países de la OTAN, no es nuestro”, dijo la investigadora del Conicet.

Para Israel y EEUU, Irán y Hezbollah no son cuestiones opinables, sino que son temas centrales donde no hay margen para el disenso: ambas naciones reclaman condenarlos y combatirlos.

Para empeorar las cosas, Galit Ronen, la nueva embajadora de Israel, no tiene ningún peso en la política de de su país, donde no es considerada una actora central. A diferencia de su antecesor, Ilan Sztulman, que era un peso pasado y había pasado por los principales destinos diplomáticos.

Existe además otra cuestión central. Trump mantiene una estrecha alianza con los sectores más duros de Israel. Su yerno, Jared Kushner, cumple un rol clave en su vínculo con la comunidad judía en EEUU. En mayo del año pasado, Trump decidió mudar la embajada norteamericana en Jerusalém en un espaldarazo a su principal socio de medio oriente, por eso para la agenda de Alberto no es menor tener inconvenientes con Israel.

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