El encubrimiento a Irán empezó en 2007 mediante un negocio.

Política Política Internac.

Hace unos días escribimos que la impunidad de los acusados iraníes por el atentado a la AMIA Irán empezó a negociarse a fines del 2007, cuando el régimen persa ofrecía comprar granos a cambio de petróleo. Una hipótesis que hoy se investiga es que la impunidad de los ocho imputados del régimen de Teherán se conectaría con el primer pago de 6 millones de dólares que traían en su ya célebre vuelo Antonini Wilson y José Maria Olazagasti, mano derecha de Julio de Vido y hoy número tres de la AFIP. Se habría tratado de varias valijas, de las cuales la agente aduanera María Luján Telpuk descubrió una sola de 800.000 dólares. La otra parte del acuerdo establecía que Argentina, que producía fuel oil con 0,7% de azufre, importara el mismo combustible de PDVSA pero con alto contenido de azufre, es decir con 1,1%. Éste tenía origen en el petróleo iraní de alto contenido en azufre que se refinaba en el Caribe y se convertía en fuel oil que la Argentina importaría en mayo del 2008. Así fue que Daniel Cameron, secretario de energía de esa época, por orden de Néstor Kirchner, dictó una resolución que permitía a las usinas térmicas utilizar fuel oil con un contenido de hasta 1,1% de azufre, modificando una resolución anterior que no permitía pasar de 0,7% de contenido en azufre. Así es que nuestro país exportaba fuel oil sin contaminante e importaba otro contaminante por un acuerdo entre ENARSA y PDVSA y que en parte transportaba Luis D’Elía mediante su compañía Atalaya. Esta cooperación también incluía información sobre el ciclo nuclear que la Argentina tenía desarrollado, mientras que la República Islámica no había alcanzado todavía ese nivel.
Aparentemente, nuestro país nunca llegó a suministrarle esa información a Teherán por temor a las represalias de los Estados Unidos, cuya presión sobre el tema ya se había hecho sentir sobre los gobiernos de Raúl Alfonsín y Carlos Menem con el proyecto del misil Cóndor, cuyo incumplimiento se vincula con los dos atentados del Hezbolah en 1992 y 1994.
Comisiones y terrorismo
La operación era sencilla: Irán le vendía a Venezuela petróleo con alto contenido en azufre debajo del precio de mercado, que se refinaba en el Caribe y se transformaba en fuel oil que la Argentina importaba a precio de mercado desde 2008 hasta nuestros días. La diferencia se la repartían entre el comandante Hugo Chávez y Néstor Kirchner a través de Julio de Vido, el gran operador de la diplomacia paralela. El pingüe negocio daba sus frutos, pero Irán insistía con el pacto de impunidad y la colaboración nuclear. Sin embargo, mientras Néstor Kirchner vivió no se hizo lugar a la pretensión iraní, pero a partir de su muerte Chávez e Irán presionaron y empezaron las reuniones clandestinas de Timerman con los iraníes que denunció el fallecido periodista Pepe Eliaschev. Este proceso se cristalizó en enero del 2013, cuando se firmó el Memorándum de Entendimiento que empieza a conceder la impunidad que pedían los iraníes, pero éstos no lo ratificaban en el parlamento de Teherán porque esperaban el cese de las alertas rojas y la colaboración nuclear que el gobierno prometió y nunca cumplió. Preocupado en calmar a los iraníes y por la posibilidad de un tercer atentado, el cristinismo insistía con el Memorándum, que fue finalmente declarado inconstitucional por la Cámara Federal y ante lo cual el gobierno nacional apeló con un recurso a casación. A partir de la asunción de Hassan Rouhani como nuevo presidente, éste inició negociaciones con las potencias mundiales para pactar su programa de desarrollo nuclear. Las mismas hasta hoy no tuvieron resultado positivo. En cuanto a ratificar el Memorándum, Irán no hizo nada y no se entiende por qué el cristinismo aún insiste cuando aquel país ya no reclama colaboración nuclear y parece no interesarle más la impunidad sus ex funcionarios. Y después del asesinato de Nisman ya sería imposible que cualquier gobierno argentino siga insistiendo con cumplir el Memorándum.
Guillermo Cherashny

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