ANTROPÓFAGOS DEL ROBO EN POBLADO Y EN BANDA

Política

Por Gustavo Adolfo Bunse
gabunse@yahoo.com.ar

El poder político es un gran burdel… de esos que no disimulan su existencia.
De esos que tienen un cartel luminoso que lo dice en su frontispicio.

Por si algún distraído todavía no pudo advertirlo.
Parece pues, escandalosamente fácil … verlo ahora :

La distribución discrecional de los fondos del Estado, desde las entrañas mismas de las arcas de la Nación, tienen prioritario destino en ciertos individuos selectos, en ciertos “grupos especiales” y en ciertos cajeros de saco y corbata, todos ellos organizados desde el pináculo del poder, para perpetrar orondamente la rapiña progresiva y sistemática de los dineros públicos.

Individuos, grupos y sectores, designados, cada uno de ellos, con una especialidad perfectamente pre verificada y demostrada en las artes del latrocinio y del saqueo cuasi – profesional.

En ese fotograma lastimoso… es natural ver que, estas bandas del desaforado y continuo despojo nacional, oh sorpresa…. se autodestruyen, precisamente por su terrible antropofagia desfalcadora y carterista.

En efecto : Se empiezan a robar entre ellos… y a disputarse – como lo hacen los buitres frente a la carroña – los restos de cualquier descarrilamiento financiero ocurrido en medio del escamoteo.

Tal como una fauna congénitamente caníbal,… no pueden resistir la tentación de traicionarse mutuamente… y de hacer descuidismo salvaje entre sus propios miembros. Son antropófagos del robo en poblado y en banda.

Y así fue que cayó el parricida. Parricida y rapiñero.

Hijo de padres a los que se ocupó de asesinar en forma siniestra y de una madre “nueva” que le fue impuesta ad – hoc… por aquel primer mandatario ya desaparecido… en un acto mucho más amplio, en el que, “urbi et orbi”… nos pidió a todos los argentinos que también aceptemos tomarla como nuestra madre putativa.

Y esa banda fraudulenta… integrada así… por la madre apologista de la masacre de las Torres Gemelas y por este parricida estafador, fue completada, para su perfeccionamiento, por la embolsadora de dinero en los baños del Nación.

Un grupete ideal… para configurar la asociación ilícita calificada más distinguida… moviéndose al socaire de los derechos humanos y protegida además, especialmente, desde varios Ministerios…. que debía recaudar “retornos” para el Ministerio de Desarrollo Social dirigido por la hermana del difunto… precisamente el arquitecto que armó todas estas bandas.

Dieciséis lotes inmensos, once camionetas 4 x 4, siete vehículos de alta gama, casas, lanchas avioncitos como los de los hermanos Juliá (ya olvidados) y un piélago de bienes inmuebles… todos saqueados de un modo absolutamente impune al amparo de la “política del plan asistencia habitacional” a las villas de emergencia… son sólo una parte de los impuestos que todos estamos pagando.

Vulgares ladrones a cielo abierto… prohijados por ella y su gabinete, los que ahora … raramente… sorprendidos en medio del latrocinio, enmudecen de una manera tan cómplice y evidente… que los deja incursos en la trama del mismo acto de pillaje, con todas sus huellas digitales puestas en las manijas del botín.

Tibias letanías se oyen… de una oposición que no está dispuesta a promover ni siquiera el principio del terrible escándalo que correspondería.

Estamos atrapados.

Nadie puede ser tachado de escéptico ni de prejuicioso si camina, en este raro país, con mil prevenciones, luego de haber transitado una vida seudo democrática repleta de traiciones y mentiras perpetradas por la misma dirigencia política.

No es en absoluto una paranoia suponer, cada mañana, que lo normal ha de ser que intenten engañarnos una y otra vez…

Que nos mentirán en forma burlona y que, simultáneamente, se han de postular para que, obligada a votar, toda la ciudadanía convalide la única oferta electoral disponible en la que cuelgan como murciélagos todos ellos.

La sensación de un engaño burdo, ya es certeza.

Y no sólo ya por ver a este gobierno enmascarado en el humo de la hipocresía, sino por constatar en modo palmario… que hay un Poder Legislativo corrompido hasta los tuétanos… e impune de toda impunidad, como “pintado al óleo”.

Sometido también con la misma “caja”, a cambio de dejar que todo se haga por decretos de necesidad y urgencia… ó por disposición, conferida en bandeja, con unos superpoderes napoleónicos que se siguen prorrogando “ad infinitum”.

No hay democracia sin partidos… y no hay partidos sin honestidad.
Y así … no hay Estado.

Por bastante menos que este rampante y escandaloso “road show” del latrocinio oficial, en el país menos normal, cualquier mandatario involucrado debe asistir a la fulminación inmediata de su estabilidad política.

Y debe huir, antes bien, por carecer del sustento político elemental.

Debe escapar por el pronto, tratando de esquivar el conflicto sobre la hora próxima, … aún cuando pueda exhibir claro… un origen democrático de representatividad legítima.

Acá no.
Acá… aunque será muy difícil tapar esta defraudación prohijada desde Olivos… aún con el silencio de los sátrapas, pues como la oposición es una caterva de inútiles asociados con algas humanas… nadie hace un reverendo bledo acerca de ese escándalo.

Acá, como siempre ha venido ocurriendo… todos los escándalos oficiales, en su concepción ingénita, tratan de ser tapados con ramas por cualquier funcionario… con las distracciones, las desmentidas, las amenazas, las presiones y los falsos testimonios desde el propio atril de su cargo.

Y siguen haciendo silencio,… pese a que la mancha de aceite poluído caiga por las escalinatas de la casa rosada.

Sigue viéndose un desdén sarcástico, como la práctica habitual… frente a lo que consideran, sin ninguna duda, un pueblo de ovejas.

Y en este contexto de impotencia, ninguno de los poderes se salva de integrar una comparsa prostituida.

También, obviamente el poder judicial, que luce, con muy honrosas excepciones, hierático, mudo y vendido ante cualquier estímulo del ejecutivo. Y esta causa : no irá a parar a las manos de Espartaco ?

Un poder veleta… castigador implacable sólo de los punguistas y de los ladrones de gallinas, pero raramente magnánimo y munificente con los criminales de alto vuelo, especialmente si algo tienen que ver esta dirigencia.

No puede haber Estado, en suma, cuando la jefatura de ese Estado se lo ha propuesto deliberadamente.
El Estado son las instituciones de la República.

Pero el poder ejecutivo, que debe velar por ellas, es justamente el peor mentiroso, errático, inoperante y enfermo de demagogia.

Todos los miembros del burdel operan desde adentro y desde afuera como unos perfectos propiciadores del anarquismo. Actúan como arquitectos de la implosión social como si estuvieran empeñados, día y noche, en descubrir algún daño nuevo que pueda infligirse a las instituciones de la República.

Casi todo es una burla perfecta, una puñalada a la ilusión y una danza de máscaras que van cayendo de a una …

… y que convierten las escenas en la más increíble paradoja social, que consagra el mérito a la manufactura del mal.

Se supone que hay aquí muy pocas cosas que puedan ocurrir que nos salven de la anomia terrible que transitamos. Del andrajo moral que campea.

Y del individualismo tan alevoso en el que se ha embarcado toda nuestra sociedad en su loca huída hacia adelante.
O peor que eso, en su desdén, en su indolencia, en su resignación.

Y hay mucho de irresponsabilidad conciente, en ese “sálvese quien pueda” que nos deja una sordina fotográfica cada día, con idénticas imágenes y con discursos repetidos, … de una ética rara… sin sentido alguno en el discernimiento entre el bien y el mal.

Ser incrédulo y sospechar, es pues, un imperativo para la gente.
Un deber cívico.

Hay que pensar mal, en suma, de esta casta maligna… por cuanto es la mejor manera de defenderse contra este tipo de abortos de la naturaleza como el que protagoniza hoy el parricida rapiñero.

Contra el acostumbramiento resignado.

Contra la increíble mansedumbre civil, frente al interminable desfalco que se nos ofrece hoy, impúdicamente, como paisaje cotidiano y habitual, desde el pináculo del poder.

Desde cada cartera ministerial, desde cada Secretaría de Estado, desde cada Organización no Gubernamental, sedes espeluznantes todas ellas, de los habitáculos de nuestra enorme cáfila de antropófagos del robo en poblado y en banda.

Lic. Gustavo Adolfo Bunse
gabunse@yahoo.com.ar

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