Reflexiones sobre las Fuerzas ¿Armadas? Argentinas

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(AA) Inmersos en la cultura light propia de nuestro tiempo, el tema de las Fuerzas Armadas no es simpático ni popular. Mucho menos en la Argentina donde desde el año 83 se han bastardeado de todas las formas posibles a estas instituciones de la Patria. Sin lugar a dudas la guerra es una de las máximas expresiones del pecado original, pero negar la existencia del mismo y por ende de la necesidad de preservar LA PAZ estando preparados para la Guerra es una utopía peligrosa para el futuro nacional. Para tener un país realmente soberano, es necesario tener la capacidad de defenderlo, no solo de los ataques de otros países sino de situaciones como las que nos toca afrontar en el presente en la Argentina del siglo XXI, donde no podemos menos que sentirnos “ninguneados” ya no solo por los Británicos con sus bases militares y plataformas petroleras, sino por el Ejército Boliviano que ingresa a territorio Argentino sin temor alguno, por los buques pesqueros piratas que saquean nuestras riquezas marítimas y hasta por los narcotraficantes que vuelan sobre nuestro territorio comerciando la muerte sin posibilidad alguna de que podamos detectarlos, perseguirlos o combatirlos.

Gran parte de la responsabilidad de la situación actual de indefensión de nuestro país, es sin duda de los mismos militares que han visto y permitido el deterioro de su capacidad operativa de todos los modos posibles llegando hasta la situación actual donde ser miembro de las Fuerzas Armadas es prácticamente un estigma social.

Al envejecimiento del material bélico, al cierre de cuarteles, al ensanchamiento de la brecha tecnológica con otros países de la Región, a la falta de la cantidad de hombres mínima necesaria para proteger nuestras fronteras, a la casi nula existencia de una flota que pueda proteger nuestros mares, a los obsoletos medios aéreos disponibles para preservar nuestro espacio soberano, a la total ausencia de reservas desde la demagógica eliminación del servicio militar; debemos sumar como el más grave problema, una conciencia instalada en la población de nuestro país y aun en el mismo personal militar sobre los valores esenciales que son indispensables para las Fuerzas Armadas.

La disciplina, esencial en las instituciones militares, ha sido totalmente destruida con la persecución y encarcelamiento de hombres que en los años 70 detentaban jerarquías bajas y medias por el solo hecho de haber cumplido las órdenes legítimas recibidas. Con esto ha quedado abierta la puerta de la insubordinación y de la opinabilidad de las órdenes. Basta ver televisión para notar que este esquema perverso es totalmente contrario al de los países que comúnmente se llaman desarrollados donde los militares asumen la obediencia hasta las últimas consecuencias y los comandantes y especialmente los políticos que ejercen realmente los mandos máximos, asumen en plenitud la responsabilidad que les compete.

El desprestigio social de las Fuerzas Armadas ha llevado también a un cambio importante ya no solo en la cantidad sino en la calidad de sus hombres. Son muchos menos los que aspiran a ingresar, mucho menos rigurosos los procesos selectivos, mucho menos exigentes los institutos de formación y como consecuencia inevitable mucho más baja la calidad y calificación de los hombres y mujeres que las integran. Acompaña este proceso el deterioro logrado a través de los sueldos misérrimos disfrazados con suplementos que como una nueva versión del “manejo de caja político” sumen en la complicidad a sus mismos integrantes con tal de recibir dichos estipendios y permanecer en actividad a costa de callar la caótica situación en la que viven.

¿Cómo podemos pretender que nuestras Fuerzas Armadas tengan una alta moral cuando cientos de sus miembros están presos por haber participado en una guerra victoriosa como la librada contra el terrorismo subversivo? ¿Cómo podemos pedirles que tengan dignidad cuando ponen a comandarlos en carácter de Ministra de Defensa a quién fue su enemiga derrotada

ARGENTINOS, estemos ALERTA, no sabemos el día ni la hora pero seguramente en algún momento de la historia nos tocará a nosotros o las generaciones que nos suceden, lamentar tener un país indefenso.

Fuente: Argentinosalerta.org

3 thoughts on “Reflexiones sobre las Fuerzas ¿Armadas? Argentinas

  1. Lo expuesto es una realida y duele , porque como argentino e integrante de la armada como personalcivil y ya jubilado veo como estos montos handestrujido a nuestras fuerzas armadas y lo peor que la solciedad apaña estre proceder y no se da cueta que nos goiernas quienes fueron derrotados en la guerra contra la subversion e incluisiv le inculcan a nuestros jopvenes ideales que nada tiene que ver con nuestra identidad estimo que se debedría dar a conocdr con mas asidad informaciones como esta en dónde se informa com o estamos en matria de defensa.

  2. Desde el cambio de leyes militares, vengo sosteniendo que la posibilidad de un subalterno de cuestionar una órden superior, transforma a cualquier ejército en una manada de vagabundos, o mejor, en una banda de armados
    sin rumbo.- Pero que podemos esperar de gobiernos que han intentado por todos los medios desde alfonsin hasta aquí, destruir las FF.AA.-

  3. ¿Para que sirven las fuerzas armadas en Argentina? Es un gasto inútil y peligroso, ya que sólo demostraron que servían para golpes de estado y para robar. Argentina es una colonia, y la protección la proporciona EEUU.

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