Cumbre de las Américas concluye sin acuerdo sobre Cuba y avance sobre drogas

Narcotráfico

Fotografía oficial de la VI Cumbre de las Américas, en Cartagena, Colombia, el 15 de abril de 2012. Foto Diario Co Latino.

Por Laura Bonilla/Por Rafael Noboa
Cartagena/AFP

La VI Cumbre de las Américas concluyó el domingo sin consenso sobre la participación de Cuba y el apoyo a Argentina por su reclamo sobre las Malvinas, aunque inauguró un histórico debate sobre la necesidad de abordar nuevos enfoques sobre la lucha antidroga.

Los desacuerdos impidieron elaborar una declaración final, dijo el presidente colombiano, Juan Manuel Santos, pero la cita permitió un diálogo sin tabúes entre 31 líderes del continente sobre polémicos temas que no se solían ser discutidos a nivel de presidentes.

“No hay declaración precisamente porque no hay consenso”, dijo Santos en la rueda de prensa final. “El tema de las drogas era un tema que nadie ponía sobre la mesa. El tema de Cuba y las Malvinas no eran discutidos, esta vez fueron discutidos”, sostuvo.

El presidente colombiano expresó su esperanza de que Cuba participe por primera vez en la próxima cumbre de las Américas, que tendrá lugar en 2015 en Panamá.

El presidente estadounidense, Barack Obama, dijo el domingo que espera que Cuba inicie una transición, pero indicó que la isla aún no tiene un gobierno democrático y que no respeta derechos humanos básicos.

“Tengo la esperanza de que comience a ocurrir una transición en Cuba (…) Pero aún no hemos llegado a eso”, dijo Obama, a seis meses de las elecciones en Estados Unidos.

La falta de consenso sobre Cuba y el anuncio de la Asociación Bolivariana para las Américas (ALBA, integrada por Venezuela, Ecuador, Bolivia, Nicaragua, Cuba, Antigua y Barbuda y San Vicente y Granadinas) de que no participarán en una próxima cumbre sin la isla, amenaza la continuidad de estas citas, la única hemisférica.

“Si no son capaces de rectificar quienes pretenden imponer su veto sencillamente esta sería la última cumbre”, dijo el canciller venezolano, Nicolás Maduro, tras el fin de la reunión.

El presidente de Ecuador, Rafael Correa, no asistió a la cumbre a raíz de la exclusión de Cuba, al igual que su colega nicaragüense, Daniel Ortega.

También está ausente el venezolano Hugo Chávez, oficialmente por recomendación médica. Chávez viajó anoche a Cuba para someterse a radioterapia.

Cuba fue expulsada de la Organización de Estados Americanos (OEA) en 1962, y nunca ha participado en una Cumbre de las Américas. Su expulsión fue suspendida por la OEA en 2009, pero Cuba ha rechazado retornar a la Organización.

Además de encarar esta herencia de la guerra fría, los presidentes pusieron sobre la mesa un tema clave para el futuro de la región: estudiar enfoques alternativos a la guerra contra las drogas lanzada por Estados Unidos en 1971 y centrada en la interdicción, que no ha disminuido ni la producción ni el consumo y ha dejado cientos de miles de muertos en América Latina y el Caribe.

Todos los mandatarios “coincidimos en la necesidad de analizar los resultados de la actual política (contra las drogas) que estamos aplicando en las Américas y de explorar nuevos enfoques para fortalecer esta lucha y ser más efectivos”, y el estudio estará a cargo de la OEA, afirmó Santos.

El debate fue impulsado por el presidente de Guatemala, Otto Pérez Molina, que plantea incluso despenalizar el consumo de estupefacientes y es apoyado por los ex presidentes Fernando Henrique Cardoso (Brasil), Ernesto Zedillo y Vicente Fox (México) y César Gaviria (Colombia).

Todos los países asistentes a la cumbre acordaron asimismo la creación de un centro interamericano contra el crimen organizado en México, informó el presidente mexicano, Felipe Calderón.

Santos también anunció que a pedido de Perú se realizará próximamente en ese país una reunión de cancilleres de las Américas para tratar el tema.

Argentina buscaba en la cumbre apoyo a su reclamo de soberanía sobre las islas Malvinas, en manos de Gran Bretaña desde 1833, y quería incluir el tema en la declaración final, pero Estados Unidos y Canadá se opusieron.

Santos relató que cuando terminó su discurso inaugural, el único que fue transmitido durante toda la cumbre, la presidenta Cristina Kirchner se le acercó y le dijo: “te olvidaste de Malvinas”.

Kirchner partió anticipadamente hacia Buenos Aires en la mañana del domingo, antes del fin de la cumbre. El boliviano Evo Morales también abandonó la cita el domingo de mañana, antes del cierre oficial.

Al finalizar la cumbre, Obama, presidente del mayor país consumidor de droga del mundo, y Santos, presidente del primer productor mundial de cocaína y el mayor aliado estadounidense en la región, almorzaron juntos y se reunieron por la tarde.

Antes de partir hacia Washington, Obama acompañó a Santos a un acto de entrega de títulos de propiedad de tierras a una comunidad descendiente de esclavos negros cimarrones.

Representantes de un millar de familias recibieron títulos de propiedad sobre más de 3.350 hectáreas, 39 de ellas ubicadas en una de las zonas más caras de Cartagena, que han ocupado ancestralmente.

Paso histórico de líderes americanos para alternativas a guerra antidrogas

Los líderes de las Américas dieron un paso histórico este fin de semana en este puerto caribeño al decidir realizar estudios sobre alternativas a la guerra contra las drogas impulsada por Estados Unidos, que provocó decenas de miles de muertos en la región en los últimos 40 años.

La VI cumbre de las Américas “coincidió en la necesidad de analizar los resultados de la actual política (antidrogas) y de explorar nuevos enfoques para fortalecer esta lucha y para ser mas efectivos”, dijo al final de la cumbre el anfitrión, Juan Manuel Santos, presidente de Colombia, el principal productor mundial de cocaína.

Indicó que los 31 líderes de las Américas presentes le dieron un mandato a la Organización de Estados Americanos (OEA) para que inicie ese proceso.

Barack Obama, presidente de Estados Unidos, mayor consumidor de drogas del mundo, aceptó dialogar, aunque dejó en claro que se opone a la despenalización de las drogas, como propone el presidente de Guatemala, Otto Pérez Molina.

Obama se declaró dispuesto a debatir el consumo de drogas en su país y el flujo de dinero y armas hacia el sur, por primera vez en diálogo directo con sus socios meridionales.

Santos, por su parte, dijo que “están todas las opciones abiertas. La OEA va a tener una serie de escenarios que hay que estudiar, que hay que analizar con expertos”.

Ignacio Cano, investigador del Laboratorio de análisis de la violencia de la Universidad Estatal de Rio de Janeiro, afirmó a su vez que se trata de una decisión trascendente porque “hace veinte años este asunto estaba prácticamente prohibido. Recién hace cinco años ex presidentes comenzaron a hablar del tema. Y hoy en día son presidentes en ejercicio que lo plantean”.

“Latinoamérica se ha independizado de un paradigma de Estados Unidos”, dijo en alusión al prohibicionismo. Estimó no obstante “que el camino será largo, porque hay que denunciar convenciones internacionales”.

Santos elogió la “franqueza” con que se debatió en la cumbre y dijo que “el tema de las drogas nadie se atrevía a ponerlo sobre la mesa”.

Quien se atrevió fue el general Pérez Molina, electo presidente de Guateala el año pasado prometiendo mano dura contra el crimen, y que tras asumir propuso sorpresivamente la legalización de la producción, el transporte y la distribución de drogas como la forma más eficaz de acabar con los cárteles que desangran a Centroamérica y amenazan sus economías e instituciones.

En una entrevista con la AFP al margen de la cumbre, Pérez Molina dijo que la guerra contra las drogas “no ha dado resultados. Es una guerra que para decirlo con franqueza la estamos perdiendo”.

“Mientras el mercado negro siga existiendo y los dólares y las armas sigan viniendo de Estados Unidos como lo han estado haciendo, esta guerra es imposible de ganar”, subrayó.

Pérez Molina fue el primer presidente en ejercicio que se atrevió a proponer en la plaza pública la despenalización de las drogas.

Estados Unidos intentó sin éxito disuadir al guatemalteco.

Por el contrario, Santos y la presidenta de Costa Rica, Laura Chinchilla, se plegaron a la iniciativa de debatir alternativas a la guerra contra las drogas.

Los ex presidentes Fernando Henrique Cardoso, de Brasil, César Gaviria, de Colombia, y Ernesto Zedillo y Vicente Fox, de México, proponen la despenalización desde hace cinco años.

Pero, sorpresivamente, quienes rechazaron la iniciativa de Guatemala fueron los presidentes de izquierda de El Salvador Mauricio Funes, de Nicaragua Daniel Ortega y el hondureño Porfirio Lobo, a instancias de Washington, según sostuvo el presidente guatemalteco.

Pérez Molina no logró reunirlos en una cumbre centroamericana que convocó en marzo pasado en Antigua Guatemala, ni tampoco al margen de la cumbre de Cartagena.

Centroamérica sufre los embates de los cárteles de la droga, que ante la guerra desatada en Colombia, con asistencia de Estados Unidos, en el año 2000, y la lanzada en México por el presidente Felipe Calderón hace cinco años, han encontrado allí un nuevo territorio para encaminar la cocaína colombiana y peruana a Estados Unidos.

Sólo en 2011, 20.000 personas murieron a raíz de la violencia vinculada al narcotráfico en el istmo, que tiene 40 millones de habitantes.

“Para Costa Rica el camino no es la guerra contra las drogas, porque no tenemos Ejército y no estamos dispuestos a que nos enganchen a ese convoy de destrucción, de militarismo, de gasto exorbitante, que distrae a los Estados de sus esfuerzos para la inversión social”, dijo Chinchilla al diario El Tiempo.

Los países del ALBA, la alianza izquierdista liderada por Cuba y Venezuela, se han mantenido alejados de este debate, y concentran todas sus baterías en la inclusión de La Habana en la cumbre de las Américas.


Fuente: http://www.diariocolatino.com/es/

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