Respuesta al Tcnl D Luís Edgardo Ocaramza

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Buenos Aires, 23 de marzo de 2011
Sr. Tcnl D Luís Edgardo Ocaramza
De mi consideración:
Me hicieron llegar su Carta dirigida a los camaradas del Ejército Argentino. Entiendo que la prisión puede amenguar la objetividad. ¿No entiende usted que nada de lo que el Sr. Duhalde pueda hacer por ustedes no será, eventualmente, posible sin la base de las obras de investigación histórica (Acuña, Yofre, etc.) y la valentía de los que en ellas trabajaron e hicieron posible su publicación? En cuanto a la absurda e injusta minimización de los Abogados por la Justicia y la Concordia -grandes juristas algunos de ellos- ¿no se preguntó usted si no resultan indispensables para dar basamento jurídico serio a una posible ley de pacificación nacional? Mucho se ha hecho durante estos años y muchos se han jugado por los presos políticos. Cada camarada que los ha visitado y visita durante todos estos años se han expuesto y se exponen a que le “cuelguen” dos, tres, o diez causas de “lesa humanidad”. Ellos saben perfectamente a lo que se exponen, por lo menos los que yo conozco, y asumen el riesgo. Espero que si Duhalde no gana -o aunque gane la presión internacional obstaculice sus buenas intenciones- los camaradas que gastaron su tiempo y arriesgaron su libertad visitándolo, tengan la grandeza de olvidar esta carta suya… y lo sigan acompañando.
Además, no se engañe. Conozco Tucumán bastante bien. Allí se vivió la guerra. La sociedad tucumana es distinta del resto del país. Conocí Tucumán durante el Operativo Independencia; tengo muchos amigos y estoy segura de saber hasta que rectores de que colegios lo acompañan.
No se puede ser tan desagradecido con los que hicieron estos años. Mi carta es dura, pero fue dura mi vida. A los 14 años entré a una cárcel común por primera vez. Visité a mi padre preso dentro del lote de presos políticos durante la persecución religiosa perpetrada en el segundo gobierno de Perón. Desde años antes vi como quitaban a mi padre honores y trabajo y, casi veinte años después, vi su cuerpo acribillado por los guerrilleros del ERP 22 de Agosto. Se puede, sin embargo, pasar por todo esto y seguir luchando por la Argentina y ayudando a remediar injusticias.
Aunque por mi historia verá que sólo sinsabores le debo al peronismo, me parece bien que se trabaje en la candidatura de Duhalde; también votarlo. Pero encarar este trabajo insuflándole espíritu de gesta heroica ¡no! Es nada más que una elección. Gesta fue Tucumán. Gesta fue el Alzamiento de España o la Guerra Cristera de México. Poner una boleta en una urna dentro de un cuarto oscuro no me evoca al Cid Campeador. Una elección es sólo eso: una elección.
Aunque le parezca mentira tengo muchos amigos peronistas. Otros bastante “gorilas”. Yo sólo soy nacionalista a secas.
Atentamente

María Lilia Genta

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